Avís important

L’1 de novembre de 2014, el Partit dels i les Comunistes de Catalunya va acordar la seva dissolució com a partit polític i la cessió de tot el seu capital humà, polític i material a una nova organització unitària: Comunistes de Catalunya.

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El grupo parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) organizó hace pocas semanas atras una jornada de trabajo en Bruselas sobre el reconocimiento del Estado Palestino. La reunión contó con la participación de Bassam Salji, secretario general del comunista Partido del Pueblo Palestino (PPP) y miembro del Consejo Legislativo de Palestina.

También estuvieron presentes el diputado Mujammad Barakeh, Secretario Gral. de Hadash (Frente Democratico por la Paz y la Igualdad) y miembro del buro politico del Partido Comunista de Israel (PCI) y Leila Shahid, delegada de Palestina en las instituciones europeas.

En la reunión de trabajo se trataron temas que afectan a la realidad actual de Palestina tal como el resultado de las elecciones en Israel o el alto el fuego en Gaza. Según el grupo parlamentario, se concluyó apuntando a la necesidad de que desde la comunidad internacional se apoye firmemente la creación del Estado Palestino como parte de la solución al conflicto. Este encuentro realizado en Europa representa la firme conviccion de los comunistas israelies de ahondar la solidaridad internacional con el pueblo palestino y extiende esta inicitiva a los participantes de este Seminario Internacional.

La ocupación de los territorios palestinos y el peligro fascista en Israel

El Primer Ministro de Israel, Biniamyn Netanyahu y sus socios en la nueva coalición derechista de gobierno ven la hegemonía de EE.UU. en el Oriente Medio como garantía de la ocupación perpetua de los territorios palestinos, el crecimiento de los asentamientos y la prevención de la creación de un estado palestino junto a Israel a lo largo de las fronteras del 4 de junio de 1967. La colaboración norteamericana-israelí fue manifiestamente visible en la campaña coordinada para evitar la adhesión de Palestina a la membresía plena de las Naciones Unidas, así como en la destrucción de las posibilidades de una paz sin la ocupación y la anexión. 2012 fue un año pico de la construcción en los asentamientos israelíes en la Ribera Occidental y Jerusalén oriental. La política de Netanyahu, que conduce a la destrucción de todas las posibilidades de paz palestino-israelí y la guerra total en la región, también supone un ataque a la arena democrática dentro de Israel. La ocupación que ha durado desde 1967 es como un cáncer, devorando por fuera el debilitado cuerpo de la democracia israelí. El nuevo gobierno de los colonos y los ricos está trabajando para fortalecer el régimen de represión interna, pisoteando los principios de igualdad y la libertad de expresión, e incluso participando en la construcción de campos de internamiento masivo para refugiados africanos y trabajadores extranjeros. Es precisamente porque Netanyahu no tiene ningún mandato público por su peligrosa política de guerra, y debido a sus políticas neoliberales continúan profundizando la pobreza, la discriminación y desigualdad social, que recurre a la destrucción de los procesos democráticos. Esta es la razón por la que Netanyahu, está poniendo en marcha leyes que promueven la censura, el racismo, y el etiquetado como "enemigos" de todos los oponentes de sus desastrosas políticas. Los intentos de la derecha para lavar el cerebro al público a través de exagerado discurso de "amenaza a la existencia de Israel" está dirigido a bloquear todo el debate y la crítica. El éxito de la lucha para proteger la arena democrática en Israel y en contra de la amenaza del fascismo depende de la construcción de una lucha unificada de judíos y arabes, cruzando las fronteras ideológicas y políticas.

Los derechos de los pueblos contra la política de EE.UU.

Uno de los pilares de la cosmovisión del Partido Comunista de Israel (PCI) es el apoyo a los derechos de los pueblos y su papel en su apoderamiento hasta deponer a regímenes despóticos que pisotean los derechos humanos y civiles, sustituyéndolos con gobiernos democráticos avanzados. La insurgencia social y democracia de masas en el mundo árabe que comenzó en diciembre de 2010 es uno de los más importantes acontecimientos singulares y significativos entre los pueblos árabes en las últimas décadas.

Los EE.UU. y sus aliados, incluido Israel, están siendo hipócritas cuando hablan de la democracia y el reclamo para exigir la libertad, elecciones libres y los derechos humanos en el mundo árabe. Lo contrario es cierto: representan históricamente, y todavía lo hacen, el mayor obstáculo para el cambio democrático en el Medio Oriente. Son ellos los que impiden la realización de los derechos humanos y populares, en primer lugar en Palestina, Irak, Líbano, Afganistán, Bahrein, Yemen y Libia - y su actitud hacia Siria no es diferente.

La rebelión de los pueblos árabes tiene profundas raíces políticas y de clase. El neoliberalismo es la verdadera razón de la profundización de la pobreza, el desempleo creciente, la represión y la corrupción de los estados árabes. El régimen regional capitalista, dependientes de las corporaciones internacionales, ha transformado a países como Egipto y Túnez en un paraíso para el capital y los inversionistas extranjeros y un infierno para los trabajadores y las amplias capas populares, incluyendo las capas medias. En cuanto a los EE.UU. se refiere, el régimen en Egipto debe asegurarse de mantener la dependencia de Egipto en el ámbito geopolítico (en lo que respecta a las relaciones con Israel y la estrategia estadounidense en la zona), en la esfera económica (neoliberalismo), y en el ámbito militar (subordinación de la institución militar a Washington). Los EE.UU. tiene previsto reforzar el control sobre el poder del bloque reaccionario compuesto por la gran burguesía, que es dependiente del capital mundial, el estrato de terratenientes, y los líderes del Islam político. Como era de esperar, el plan norteamericano ha sido adoptado tanto por la dirección de la institución militar como por la Hermandad Musulmana.

Las mayorías alcanzadas por los movimientos islamistas en las elecciones generales en Túnez y Egipto, y los regímenes islámicos instalados anteriormente en Sudán y la Franja de Gaza, indican la aparición en los países árabes de una onda religiosa-islamista, alimentada por la ira de los masas. Nuestra posición básica no ha cambiado. Nosotros declaramos nuestra lealtad sin vacilar con los pueblos árabes contra el imperialismo, nunca con el imperialismo contra los pueblos árabes. En respuesta a la insurgencia árabe hemos actualizado este lema de: "con los pueblos árabes contra el imperialismo y los regímenes de represión y dependencia". Esta es una fórmula más compleja, pero las situaciones complejas no tienen ninguna solución simplista.

El PCI advierte en contra de la escalada de la guerra civil en Siria y en contra de la catástrofe que, directa o indirectamente la intervención militar imperialista le impondrá. Denunciamos la complicidad de la Liga Árabe y Turquía en los intentos de la administración estadounidense, la OTAN y el gobierno israelí para subyugar a Siria a la hegemonía de los EE.UU. y Occidente. El imperialismo ha apoyado y sigue apoyando a los regímenes más terriblemente opresivos del Medio Oriente. Está luchando para derribar el régimen sirio no por causa de la terrible represión del pueblo sirio, sino a fin de convertir a Siria en otro de sus lacayos en el Medio Oriente. El PCI apoya las demandas legítimas del pueblo sirio, que está luchando contra la opresión y la censura y de las libertades democráticas y el progreso social, y que se opone a cualquier intervención extranjera en los asuntos internos de su país. Estos objetivos son enunciados por importantes sectores de la oposición patriótica y por activistas del movimiento popular en Siria.

Dentro de la oposición siria, existen otros grupos, en su mayoría dirigidos desde el exterior del país, que sirven a intereses extranjeros y llaman a la intervención extranjera en los asuntos de su país. Estos grupos han montado una campaña militar, apoyados por Turquía y financiados por los estados petroleros, y con el apoyo de Occidente han utilizado consignas divisivas y rechazado todas las iniciativas para el diálogo que tienen como objetivo la preservación de la vida humana. Mientras se derrama sangre en Siria, el interés del pueblo sirio exige el fin de la represión del régimen actual contra la legítima protesta popular y la libertad de expresión, el fin de los disparos contra civiles y el uso de medios militares contundentes para solucionar problemas políticos y sociales internos. Un inmediato fin al derramamiento de sangre y un cambio hacia la democracia son la única garantía de la unidad nacional y territorial de Siria, la realización de los derechos del pueblo de Siria, y su defensa de la intervención externa.

El PCI expresa su apoyo a la declaración hecha por la Convención de los comunistas y partidos obreros en Atenas en 2011, que considera fundamental para la lucha por la paz, la democracia y los derechos del pueblo y de los trabajadores. El objetivo principal de la lucha del PCI dentro de Israel es - el fin de la ocupación israelí de los Altos del Golán y su retorno a la soberanía siria, el fin a la ocupación de los territorios palestinos y libaneses, y la realización de una paz justa entre Israel y los países árabes en general, y de los palestinos en particular.

De la protesta social para el cambio político

Durante el verano de 2011, una enorme ola de protesta social envolvió Israel. El perfil de los participantes era muy diverso: los estratos medios afectados, trabajadores de medios y bajos niveles-, los residentes de los barrios populares, madres, estudiantes, casi todos ellos trabajadores. Lo que comenzó como una protesta contra el aumento de los costos de la vivienda se convirtió, en el curso de una semana, en una protesta social de envergadura. Tiendas de campaña se montaron en las grandes ciudades y en los barrios pobres, en los suburbios y las comunidades arabes-palestinas de la Galilea. En un clímax sin precedentes, el 3 de septiembre de 2011 cerca de medio millón de israelíes participaron en inmensas y excitantes manifestaciones populares, que combinaron luchas y demandas concretas con una creciente oposición a las políticas neoliberales que amplían las brechas sociales, la privatización y la desigualdad social y nacional .

El PCI y el su frente Hadash (Frente Democratico por la Paz y la Igualdad – FDPI) acuñaron la consigna Haam Doresh Tzedek Jevrati - "el pueblo exige justicia social" y distribuyeron miles de carteles que decían "Cuando el gobierno está en contra de la gente - la gente está en contra del gobierno", con el fin de afinar el ángulo político de la lucha, argumentando que el gobierno de Netanyahu está al servicio de los intereses de los magnates y oligarcas, no de las necesidades del amplio público, y que para que el verdadero cambio se produzca debe ser depuesto. Los campamentos de protesta montados en comunidades palestinas de Israel y mixtas judeo-arabes, encabezadas por nuestros compañeros, fueron un importante avance en la consolidación del carácter judeo-arabe de la lucha. La participación del público arabe-palestino en la protesta es doblemente significativo: en primer lugar, porque este público sufre una grave falta de vivienda, la disminución de los servicios sociales y una tasa de pobreza el doble del promedio nacional, como resultado de las políticas discriminatorias de todos los gobiernos israelíes, en segundo lugar , debido a su participación en la lucha social era un contraataque contra los intentos de la derecha para empujar a los ciudadanos palestinos fuera de la arena social y política de Israel.

En estos meses los movimiento de protesta anti-capitalista se han debilitado, aunque no erradicado, los prejuicios nacionalistas, y la polarización política sobre la cuestión de la ocupación y la paz. Por lo tanto, es preciso que el PCI siga en guardia contra los intentos de acabar con la protesta a través del conflicto militar o incluso la guerra, y seguir con paciencia y sensibilidad señalando los vínculos entre la sociedad, la ocupación y la democracia.

La aspiración popular de una sociedad de justicia social no se puede realizar en tanto la ocupación continúe. Un pueblo que está dominando a otro pueblo no puede ser libre. En este espíritu, el PCI sostiene que el apoyo a la iniciativa palestina de obtener el reconocimiento de un Estado palestino independiente dentro de los territorios ocupados en 1967, al lado de Israel, es el verdadero interés de ambos pueblos. El fin de la ocupación y el establecimiento de la paz palestino-israelí y árabe-israelí, va a liberar enormes sumas de dinero que actualmente se utilizan para el ejército, la ocupación militar, y los asentamientos, hacia las necesidades sociales y la resolución de los problemas reales que enfrentan las personas en este país.

En esencia, el movimiento de protesta social del verano de 2011 fue una demostración de fuerza progresiva, no sólo contra el régimen del capitalismo neoliberal, sino también contra las tendencias fascistas siniestras del régimen. Oscuros días de estancamiento geopolítico y la perniciosa erosión de la arena democrática generaron un sentimiento de asfixia en toda la sociedad israelí. El movimiento de protesta ha abierto un canal para la liberación de esta sofocación.

El movimiento de protesta presentó pruebas claras de que en Israel hay fuerzas inequívocamente sanas que pueden llevar a un cambio progresivo. Esta es una respuesta convincente a los sentimientos de desesperación que han mantenido algunos círculos de la izquierda y la población palestina en los últimos años. La renovación de la ola de protesta social es una posibilidad práctica, que depende de las condiciones objetivas, en la consolidación de un liderazgo de la protesta y en nuestra propia contribución a su organización.


Una política de masas

En los últimos años el PCI ha actuado dentro de los públicos judío y arabe, de acuerdo con "la política de masas", hablando con cuidado al público con consignas de participación y de manera constante creando alianzas amplias en la lucha. La política de masas adoptada por el PCI con la población arabe-palestina de Israel durante muchos años, es el fundamento de nuestra fuerza entre ellos. Incluso en condiciones difíciles, el partido ha mantenido meticulosamente sus fuertes vínculos con el público en general. La histórica victoria del FDPI en la ciudad de Nazaret en el año 1975 fue una expresión manifiesta de esta política de masas. En los talones llegó el inicio de la importante campaña que culminó en el Día de la Tierra histórica de 1976, una campaña que dio un impulso decisivo a la lucha de la población arabe-palestina en Israel, contra la expropiación de su tierra y de todas las fuerzas democráticas sobre el carácter de la sociedad israelí .

Durante muchos años, nuestros enemigos han tratado de explotar el conflicto nacional para aislarnos políticamente entre el público judío. Pero en los últimos años hemos logrado activar una política de masas dentro de la opinión pública judía, una vez más. Este es un logro importante para el PCI. La campaña electoral de Ir Lekulanu ("Ciudad para Todos") en Tel Aviv-Jaffa (2008) fue un buen ejemplo de esa política de masas. Ir Lekulanu, con un programa municipal progresista, se enfrentó a todas las fuerzas del sistema, que se unieron para apoyar al alcalde laborista en ejercicio. Casi sin presupuesto, y enfrentando con una campaña generosamente financiada, Ir Lekulanu logró movilizar a miles de voluntarios y ganar decenas de miles de votos, entre ellos una gran mayoría entre los votantes jóvenes. El fracaso de la campaña de difamación macartista y anticomunista contra Ir Lekulanu mostró las amplias posibilidades abiertas a una política de masas progresista en Israel. El PCI también ha participado en "la política de masas" con respecto a las manifestaciones del Primero de Mayo en los últimos años, a grandes manifestaciones democráticas contra los peligros del fascismo, y a las acciones por un Estado palestino, para poner fin a la ocupación y para el logro de una paz justa.

La crisis económica y los trabajadores

La crisis que comenzó en los Estados Unidos se ha extendido rápidamente a todos los países del centro capitalista, e incluso más allá de ellos, a algunos de los países de la periferia. Es especialmente en la era de la globalización, cuando el capital intenta disminuir el costo de mano de obra, que la contradicción entre la sobreproducción y el empobrecimiento de los trabajadores crece, incluso en los países del centro capitalista. La crisis se torna en una amenaza sobre la democracia, las conquistas de los trabajadores y la paz mundial.

El capitalismo israelí continúa alentando la militarización de la economía y la esfera política, en tanto que la riqueza y el poder de unos pocos grupos de capitalistas comummente llamados "magnates" u "oligarcas" sigue creciendo. Los gastos militares, que también incluyen gastos en los asentamientos, los pagos de intereses y amortizaciones de préstamos, se tragan casi la mitad del presupuesto nacional. Además del presupuesto militar, que está autorizado de antemano de cada nuevo año fiscal, se autoriza un gasto militar adicional a los militares durante todo el año fiscal. Particularmente a partir de 1985 la política económica de los gobiernos israelíes ha favorecido a los grupos capitalistas, moldeando la política fiscal con miras a su enriquecimiento, redujo la resistencia a su poder mediante la marginación de las organizaciones laborales y el fomento del empleo a través de agencias de mano de obra, los contratistas y los contratos individuales, redujo las asignaciones de subsistencia de la Seguridad Social para obligar a los trabajadores, y especialmente las mujeres, a trabajar a tiempo parcial y por un salario bajo, y ha cambiado la legislación para adaptarla a los intereses de estos grupos capitalistas. El proyecto económico de "fomentar el libre mercado", que favoreció a los grupos del capital, fue también un proyecto político apoyado por todos los partidos del establishment que han participado en coaliciones de gobierno. La contraparte de la riqueza cada vez mayor y la concentración de capital fue la profundización de la desigualdad socioeconómica y el crecimiento de las dimensiones de la pobreza. La desigualdad económica en Israel en la década de 2000 es la más alto en los países de la OCDE, después de los EE.UU. En 2012, 1,8 millones de israelíes, o el 25% de la población, vivía por debajo del umbral de la pobreza. En diez años (2002 a 2012) el porcentaje de niños que viven en la pobreza creció del 20% al 36%. La tasa de pobreza entre las familias creció del 18% al 20% de las familias en el mismo período, y la tasa de pobreza entre las familias arabes-palestinas en Israel creció de 49,5% a 57%.

En los últimos años hemos sido testigos de una nueva ola de organización del trabajo, la creación de sindicatos, y las luchas contra los empleadores por el mismo derecho a sindicalizarse y trabajar bajo contratos colectivos. En el sector público, ha habido ataques importantes por los trabajadores sociales (2011), los abogados del Estado (2010), y una huelga prolongada por los médicos en defensa de la medicina pública y para la mejora de sus condiciones de empleo (2011). El PCI ofrece a los trabajadores un programa de lucha de clases sociales, que se une a la demanda de mejores salarios y condiciones de trabajo aquí y ahora, con una lucha por una mejor comprensión de la explotación capitalista y el carácter del Estado burgués.

El plan de paz del PCI

El PCI, que ha luchado constantemente y sin descanso contra la ocupación israelí y sus crímenes y por una paz basada en el respeto de los derechos de los pueblos, considera la realización de una paz árabe israelí general, justa y estable, con la paz palestino-israelí en su corazón, como un objetivo estratégico de su trabajo político. El plan del PCI para la paz incluye los siguientes elementos:

·La paz se funda en una retirada israelí de todos los territorios palestinos capturados desde la guerra de agresión que puso en marcha en junio de 1967, y en el respeto al derecho de Israel, del Estado palestino y de los estados árabes a una existencia soberana y el desarrollo en condiciones de la paz y la seguridad.

·El pueblo árabe palestino realizará su derecho a la libre determinación ya un Estado soberano propio en Cisjordania, la Franja de Gaza y el este árabe de Jerusalén, al lado de Israel.

·El problema de los refugiados palestinos se resolverá de conformidad con las resoluciones de la ONU (que reconocen su derecho a elegir entre el retorno a la patria y la restitución) en el marco de las negociaciones de paz palestino-israelí.

·La anexión de Jerusalén Este, ocupada por Israel, será anulada. El estado palestino independiente será soberano en el este de Jerusalén. Jerusalén Oeste será reconocida como la capital de Israel, y Jerusalén Este como la capital del Estado palestino independiente, de conformidad con la voluntad de cada pueblo en su propio estado. El acuerdo de paz incluirá un marco de acuerdo sobre toda la ciudad de Jerusalén, asegurar la cooperación entre sus dos partes en el ámbito municipal, así como el libre acceso a los lugares sagrados de las diversas religiones, etc

·Todos los asentamientos en los territorios ocupados serán desmantelados.

·La totalidad de Altos del Golán serán devueltos a Siria.

·Israel se retirará de todo el territorio libanés (incluyendo las granjas de Shabaa).

·Los acuerdos de paz se basan en acuerdos entre Estados, que constituyen el fundamento jurídico para la convivencia pacífica y la no injerencia de todos los estados en los asuntos internos de los demás. Todas las partes van a anular las reclamaciones de un estado de guerra y respetar la soberanía e integridad territorial de todos los estados de la región, incluido Israel y el Estado palestino independiente, y su derecho a vivir dentro de fronteras seguras y reconocidas, libre de la amenaza y el uso de la violencia.

·El Medio Oriente será liberado de las armas nucleares y todas las armas de destrucción masiva, incluyendo armas químicas y biológicas. Que Israel firme el Tratado internacional de No Proliferación Nuclear.

Para que el programa de la paz se convierta en realidad, es necesario perseverar en una constante lucha entre judíos y árabes contra la ocupación y las grandes heridas que causa al pueblo palestino y el pueblo de Israel, así como en el esfuerzo por aumentar la solidaridad internacional para esta lucha. El PCI actua para consolidar un campo de paz israelí de la manera más amplia posible en torno a principios comunes. El destino de los dos pueblos, israelíes y palestinos por igual, depende de nuestra liberación de la ocupación y el establecimiento de una paz justa, de buena vecindad, lo que facilitará la movilización de la opinión pública para luchar contra los males sociales, la discriminación y el racismo y por un una vida mejor, por la igualdad y la justicia social.

El Partido Comunista de Israel

El Partido Comunista de Israel es revolucionario, internacionalista, judeo-arabe, marxista-leninista. Esta definición resume la esencia del partido y su distinción en la escena política israelí. El PCI lucha por una paz justa, general y estable, en defensa de la arena democrática, la igualdad de derechos, y por la justicia social y el socialismo. La actividad del partido, sus decisiones estratégicas y tácticas, demandan responsabilidad personal y compromiso con las masas del pueblo, los judíos y los palestinos, y un esfuerzo ideológico, político y de organización para preparar el camino para una transición al socialismo. Frente a la dirigencia israelí que fomenta el racismo y el prejuicio, el odio y la discriminación jurídica, puntos de vista fascistas, la xenofobia, la estrechez de miras nacionalista y la reacción religiosa - seguimos preservando y promovindor la unidad entre judíos y palestinos de nuestro Partido Comunista. Esta unidad es la quintaesencia del Partido.

El PCI, junto con sus socios, ha participado activamente en el Frente Democrático para la Paz y la Igualdad (Hadashen hebreo o Al-Jabja en arabe) desde su fundación (1977) en la promoción de una paz justa, la defensa de la arena democrática, la igualdad y la justicia social. El PCI se enorgullece de la sociedad formada en el FPDI y participa activamente en toda su extension,

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